Me suena conocido…
Quizás en México no es tan mal pagado como parece lo es en Perú… Sin embargo creo que la tendencia mercantil de las cadenas de ópticas es evidente en todas partes.
Para nadie es raro pensar en una óptica como un negocio, lo que significa que entre más venda mayor ganancia para los dueños, y lo mínimo que uno espera es que los empleados sean bien remunerados en un negocio prospero. Hasta ahí todo bien a mi parecer, el problema lo veo en cuanto que la venta de un producto como lo son unos lentes, vienen precedidos de un servicio de carácter médico, donde la salud ocular y visual del paciente puede estar en juego y por lo que se requiere una atención profesional y personal altamente capacitado (con estudios formales, en México con cédula y título), esto confiere que deben ser mejor pagados, que los exámenes visuales sirvan para evitar la pérdida de la visión o conservar la salud ocular (con todas las directrices que se encuentran involucradas como la visión binocular, procesos sensoriales y neurológicos, etc…).
Las cadenas en su afán mercantil-comercial de tener negocios altamente rentables (que generen grandes ganancias con la menos perdida o quizás nula), han reducido al profesionista del área de la salud en simples vendedores, en ocasiones hasta en personal de limpieza, administrativo, volantero y lo que se le pueda ofrecer al dueño…todo por el mismo sueldo.
En México no existe hasta donde se un sindicato de trabajadores del ramo óptico que puedan defender sus derechos, quizás las empresas no permitirían su existencia de la misma forma que han tratado siempre de bloquear el posicionamiento legal de la práctica de la optometría en el país porque así les conviene a sus intereses.
En general el poderío económico en los países latinoamericanos ha prevalecido sobre los servicios de salud. aquí se ha hecho fuertes campañas sobre la prevención de enfermedades como la solución más viable para mitigar los problemas de salud, sin embargo en el área visual donde el Lic. en Optometría puede impactar de manera positiva pareciera inexistente ante los ojos de nuestro gobierno (probablemente cegados por el brillo del dinero que esas empresas otorgan para que sus negocios continúen como hasta ahora).
Publicaciones como esta y otras de Ecuador que recorren las redes sociales dan la esperanza de que organismos bien organizados pueden realmente hacer los cambios que se merece la gente (desde un trabajo digno, hasta el servicio médico ocular que merece la población).
El combatir desde nuestra óptica o consultorio nunca será suficiente, debemos entender que la vía para el cambio son los Colegios de optometría y afiliarnos a ellos para fortalecerlos.